Austrinus · blog

27 marzo, 2008

007 razones para poner a prueba tu espíritu crítico

La semana pasada terminé de leer el libro "Conviértase en Brujo, Conviértase en Sabio", de Georges Charpak (Premio Nobel de Física) y Henri Broch. Es un buen tratado para desmitificar pseudociencias, y aunque al libro le encontré áreas que pudieron aprovecharse mejor, hay varias frases que me gustaron. Cito textual una de ellas:
"Una sociedad verdaderamente democrática presupone necesariamente ciudadanos aptos para la reflexión. Por este motivo sería todavía más grave de lo que pensamos en general que el espíritu científico, es decir, el espíritu crítico, se encontrara ahogado por la credulidad".

Es una idea muy acertada, pero que casi siempre pasa por alto. A todos nos gusta opinar y tener derecho a expresarse, pero no todos sabemos con propiedad sobre qué estamos opinando y expresándonos. En algunos casos esto puede asociarse a tener o no conocimiento académico sobre un tema, pero la mayoría de las veces se remite a algo mucho más simple, que es la capacidad de hacer un análisis crítico antes de emitir una opinión. Y cualquier persona de facultades mentales normales, sea pobre, rica, con título o sin título, la tiene. En la rutina diaria esto pasa desapercibido porque nuestras decisiones individuales no suelen tener un efecto tan fuerte en el ambiente, y entonces las opiniones sin análisis crítico no pasan de ser una mera anécdota. No ameritan primeras planas de un diario.

Para que se note ese poco análisis crítico se necesitan eventos de impacto más grande, donde las opiniones surgen como pan caliente. En ciencia se sabe esto de primera mano: cuando la prensa publica el avistamiento de un OVNI o la cacería de un fantasma, todos se agolpan a opinar lo que les sale del corazón, no de la cabeza, y los científicos son los que quedan como el patito feo que quiere arruinar esa fiesta de chupacabras y gasparines. Pero ¡oh sorpresa!, no sólo los OVNIs concitan ese impacto; una superproducción de Hollywood también lo logra. Ni siquiera tenía pensado hablar de ello aquí, pero como apasionado que soy del análisis crítico, no puedo quedarme al margen. Este es el fact:

Quantum of Solace"Para la próxima película de James Bond, "Quantum of Solace" algunas escenas serán grabadas en locaciones de la Región de Antofagasta, específicamente el observatorio Paranal, Cobija, Baquedano y posiblemente el centro de Antofagasta. Originalmente los habitantes se sintieron entusiasmados de que se viniera a filmar en (y a mostrar a) Chile, pero luego se decepcionaron al saber que dichos lugares serían mostrados como territorio de Bolivia".
(Noticias al respecto aquí, acá y allá).

Las reacciones no se hicieron esperar en el público, en blogs, en políticos, escritores y otros personajes de la ciudad (algunos ejemplos aquí [comentarios del 25 y 23/03]). Y la prensa, como siempre, está ávida de sacar provecho de estas "peleas de barrio" mostrándolas cada vez que pueden. No se qué pensará ud., lector/a extranjero/a, o ud., lector/a chileno/a, pero mi opinión es que toda esa gente que ha atacado la película no está haciendo un análisis crítico. Están hablando desde la emocionalidad, del orgullo y de un patriotismo enfermizo que no le hace bien a nadie, como ya comenté en otra ocasión. ¿Acaso es tan difícil darse cuenta que el hecho que se filme parte (o toda) una película en un lugar *no implica* que ese lugar será graficado como tal? ¿Acaso nadie ve hasta el final los créditos de una película o una serie, un subtítulo específico que dice "Filmed in Location, seguido de los lugares reales donde se filmó"? ¿Acaso esa gente *decepcionada* esperaba que se mostrara a Chile en todo su esplendor, como un lugar paradisíaco que haga propaganda gratuita para SERNATUR? ¡Por supuesto que no! Al menos yo sospeché enseguida que si filmaban en esta zona de Chile, era poco probable que la intención fuera poner al país en la trama, sino a cualquier lugar que se caracterizara por tener paisajes desérticos. Ese lugar podía ser el Sahara, Groom Lake, Death Valley o... Bolivia.

El problema es obvio, claro. En Chile la gente que se deja llevar por la emocionalidad hace suyo un odio irracional a Bolivia, por el simple hecho que se estuvo en guerra con ese país y que la zona de Antofagasta antes era boliviana. Es una coincidencia de la que no atribuyo ninguna culpabilidad al filme. Ellos no tienen por qué sumarse a ese odio y si eligieron esta zona para graficar paisajes que iban acordes a la trama (en la que uno no tiene por qué meterse), habrán tenido sus razones... la inestabilidad política de Bolivia, su altura, qué se yo. El punto es que en Chile, país no acostumbrado a ser sede de una superproducción hollywoodense y al análisis crítico, todavía no comprenden que el recurso que está usando la película es perfectamente válido y usual. Cito 2 ejemplos breves: 1) 5 de las 9 temporadas de The X-Files, que prácticamente en cada episodio muestran una "ciudad de EEUU" distinta, en realidad están filmadas en Vancouver, Canadá (de paso, ahí se está filmando la 2° película basada en la serie). Eso aparece en los créditos, en el "Filmed in Location", y en Vancouver nadie se queja; 2) Muchas escenas de Star Wars (trilogía de los '80) están filmadas en zonas desérticas de Irak, para graficar al planeta Tatooine. ¿Los iraquíes se quejaron? ¿Exigieron que no fuera Tatooine, sino Irak el lugar graficado como hogar de Luke Skywalker? Para nada. De hecho, creo que conservan las "casitas-iglú" de la película como recuerdo.
Avión carguero de la II Guerra Mundial, Douglas C-47 Skytrain (a ser usado en la película)
En síntesis, James Bond definitivamente ha sido el "evento de alto impacto" que refleja la falta de análisis crítico (porque éste sí ameritaba las primeras planas de un diario) en quienes atacan la película. A nadie parece importarle los beneficios económicos que dejarán las filmaciones, ni que Antofagasta/Chile *sí* aparecerá en el "Filmed in Location" de los créditos (o por último, en el "¿Cómo se hizo Quantum of Solace?" que seguramente vendrá de característica especial en los futuros DVD de la película). Pero no. En vez de demostrar su alegría por tener aquí a gente que uno está acostumbrada a ver en TV (yo mismo me animé a ir al aeropuerto a sacarle fotos al avión que aparecerá en la trama :)), se amargan gratuitamente por la "pica" (rencor, frustración) de no ver a Chile en la película, sino a su "enemigo de toda la vida". El colmo sería que llegada la fecha del estreno, haya gente que en tono de "protesta" no quiera ir al cine a verla. Bueno, la fila para entrar será más corta. Mejor para mí. :)

26 marzo, 2008

Aquello que me despierta pasiones

Diablos, si he de tener un punto débil, y por punto débil me refiero a algo que me haga resaltar emociones ocultas, costumbres inusuales o cosas que no me imaginaría haciendo, ese es los X-Files. Cuando me enteré que se estaba filmando la 2° película tuve mi momento de emoción, pero luego de ver algunas fotos de los actores (David Duchovny y Gillian Anderson) en una convención (WonderCon), y otras más de uno que otra foto "spoiler", me he terminado de babear. Es que... vean!!!!

X-Files como serie terminó el 2002, y uno como fanático realista esperaría que después de 6 años, del alejamiento del equipo y con los años encima, David y Gillian tuvieran un aspecto más "avejentado" en muchos aspectos, al grado que hasta podría afectar la química que caracterizó a la pareja en televisión (y a uno se le viene a la mente "If it's not broken, don't fix it!"). Pero ¡todo lo contrario! Duchovny tiene el aire jovial que últimamente le ha dado fama con la serie Californication, y Anderson se ve mejor que nunca con su larga cabellera de quinceañera. Los dos siguen transmitiendo química y hasta el momento me han quitado los temores preliminares que tenía. Puedo aceptar que la película resulte mala o incluso arruine parte de todo lo bueno que tuvo la serie (en cuanto a trama), pero no soportaría que se distorsione la relación de los protagonistas, porque a pesar de ser una relación ficticia, hasta el momento es la que mejor representa mi fantasía ideal de pareja, así como de muchos x-philos.

Suena algo loco asociar a personajes de televisión con cosas tan personales, pero encuentro que eso hace la diferencia en los proyectos televisivos (ya sea una serie o película). De 100 películas podría catalogar unas 50 como buenas, pero de esas 50 sólo unas 5 realmente me habrán tocado un "nervio", no por sus efectos especiales sino lo que transmite "entre líneas". En esa línea diría que las 5 películas/series que más me impactaron han sido (en orden de importancia):

1) 2001: A Space Odyssey
2) The X-Files
3) What a Nightmare, Charlie Brown!
4) Star Wars
5) Short Circuit

Hay otras que podrían rivalizar esos puestos, pero esas se me vienen a la memoria por ahora. De momento estoy igual de feliz que ella... porque el estreno de X-Files 2 está a la vuelta de la esquina (24 de julio 2008 en Chile)!

16 marzo, 2008

Malabarismo de probabilidades


Ayer fui al centro comercial de la ciudad, alrededor de las 19:00 h. A unos 30 metros hay un semáforo de 3 tiempos y más adelante otro, con una línea de ferrocarril entre ambos. No es un acceso complicado, pero requiere cierta precisión y rapidez para maniobrar y entrar al estacionamiento subterráneo del shopping. Y como otra de muchas veces, aparece un malabarista que aprovecha esos segundos de detención para hacer su show. He visto eso muchas veces, allí y en muchos otros cruces de semáforos en Antofagasta, sólo que esta vez tuve ocasión de fotografiarlo.

No se me ha ocurrido consultar a otras personas qué opinan de estos espectáculos, pero tengo entendido que se hace en varios países, como Uruguay, Argentina, Colombia o Ecuador, por nombrar algunos. Antes sólo los había presenciado como peatón, y ahora como conductor, y lamentablemente debo decir que en ambos casos me parece una práctica riesgosa y poco prudente. Entiendo perfectamente que estas personas quieran hacer un "trabajo digno" para ganar dinero, en vez de robar o estafar, y además con un hándicap artístico. Personalmente me gustan mucho las muestras artísticas y especialmente el malabarismo, por toda la sincronía y concentración que requiere.

Sin embargo, el contexto donde se ubican estos nuevos artistas, lejos de ser penado por una ley que sanciona fuertemente las infracciones de tránsito, se estila libremente sin considerar que se está poniendo en riesgo tanto a peatones como conductores, lo cual varía en peligrosidad según los "implementos" del artista. Para ello quiero citar las dos experiencias que uno puede tener ante estos shows, como peatón y como conductor:

Peatón:
Escenario. Me encuentro a 2 cuadras de mi casa, y debo cruzar una avenida con semáforo de 3 tiempos. En el cruce por donde debo pasar, un individuo está haciendo malabares con unos pinos (palitroques); al mismo tiempo que yo, unos 5 adultos y 10 escolares (algo apurados) también se disponen a cruzar, tanto en igual como opuesto sentido.

Hipótesis 1. Logro cruzar sin problemas, entre empujones y escolares corriendo por un cruce relativamente ancho, donde al costado izquierdo está el artista lanzando pinos de madera al aire, y al costado derecho los autos están virando "con luz roja y flecha verde". En pocos segundos estoy al otro lado de la avenida.

Hipótesis 2. Voy en la mitad del cruce, y el artista falla su malabar, haciendo que un pino sin control impacte en mi cabeza. Tal vez caiga al suelo aturdido, y en el tiempo que me intentan reanimar, el semáforo ya dio verde y los autos empiezan a tocan sus bocinas como locos. Y se forma un "taco" de duración más o menos variable.

Hecho concreto. Independiente de si cruzo la avenida sin problemas o con un impacto en la cabeza, el temor previo ante esa eventualidad es suficiente para hacerte algo desagradable una acción que otrora era estadísticamente 99% segura -cruzar con semáforo en luz verde- (atribuyo un 1% de riesgo a casos excepcionales, como un conductor borracho, estúpido o sin frenos que inevitablemente te atropelle).

Conductor:
Escenario. Me encuentro en el 1° semáforo de 3 tiempos antes de cruzar hacia el estacionamiento subterráneo del shopping. Delante mío aparece un artista con 3 antorchas, que rápidamente enciende para iniciar un temerario malabar con fuego. La calle es de 3 pistas, a un costado tengo una camioneta y al otro un autobús.

Hipótesis 1. El artista finaliza su acto sin problemas, con las antorchas en todo momento en su control; el semáforo da en verde y tanto yo como la camioneta y el autobús reanudan su marcha. Yo prosigo al estacionamiento, la camioneta vira a la izquierda y el autobús a la derecha. El tránsito es fluido.

Hipótesis 2. En pleno acto con fuego el artista falla su espectáculo; una antorcha encendida escapa de su control, cae al suelo y rueda rápidamente debajo de mi auto. El artista intenta recuperarla sin éxito. El fuego alcanza un conducto por donde fluye gasolina, y hace explotar el auto conmigo dentro. Independiente cuántos mueran o salgan heridos, el tremendo accidente provoca un caos en una de las avenidas más transitadas de la ciudad.

Hecho concreto. Independiente de si los autos lograron cruzar sin problemas o alguno explotó por una antorcha errante, el temor previo ante esa eventualidad (bastante fuerte por cierto) es suficiente para hacerte algo desagradable una acción que otrora era estadísticamente 99% segura -esperar detenido en una luz roja- (atribuyo un 1% de riesgo a casos excepcionales, como un conductor borracho, estúpido o sin frenos que inevitablemente te choque).

Esa es mi visión general. Por cierto hay muchos sub-escenarios: que al peatón le caiga una antorcha en la cabeza, que un pino caiga en el parabrisas del auto, que ocurra un accidente X ligado a un fallo en el acto, o incluso que el acto sea con acrobacias tipo cheerleaders, donde el riesgo también va a los mismos artistas (no creo que sea muy divertido para una porrista perder el equilibrio y caer de bruces contra el asfalto).

Una reflexión complementaria a este tema, es sobre las sanciones. Estoy consciente que la ley impone muchas sanciones y responsabilidad a los conductores, lo que no encuentro mal, porque realmente impacta la temeridad con que maneja mucha gente. El único semi-accidente que he tenido fue por una irresponsabilidad mía (en un cambio de pista), pero eso no quita que siempre quiera ser extremadamente precavido al manejar, a pesar que me toquen la bocina por no andar apurado como el resto. Por eso me siento impotente cuando veo cosas como esos malabares (especialmente con fuego) que gratuitamente ponen en riesgo (el artista siempre tiene la probabilidad de fallar) la integridad mía y de mi auto. Y aunque los peatones no lo visualicen en su totalidad, también están impotentes ante lo que pueda pasarles si un acto temerario falla a 30 centímetros de ellos.

Para finalizar, reitero que estos espectáculos sí me agradan, siempre que sea en condiciones seguras. Cuando viajé a La Serena me quedé largo rato viendo malabaristas que actuaban de noche en la plaza central, cuyo espacio estaba delimitado por un círculo para los observadores, por supuesto a una distancia mucho más segura del artista y su acto falible. Creo que en ese sombrero en el suelo llegó mucho más dinero que las fugaces monedas de conductores que sólo deberían estar concentrados en la conducción.

10 marzo, 2008

¿Catapulta? no, gracias

A pesar que no me gustan los juegos de estrategia, hace un tiempo me llamó la atención Civilization IV, un juego donde construyes tu propio "país" y compites con los demás por ser quien mejor progrese luego de un cierto tiempo.

El juego parte en el año 4.000 a.C. y en cada turno uno puede incorporarle distintas cosas a sus "ciudades" (alimentación, servicios, construcciones, tecnologías, granjas, etc.). Puedes ganar el juego mediante una de estas 6 formas (copio textual de una descripción via web): "Conquista (conquistando todas las civilizaciones), Dominación (controlar un porcentaje de la tierra y la población mundial), Carrera espacial (siendo el primero en construir una nave espacial y volar a Alpha Centauri), Cultural (por medio de dominación cultural), Diplomacia (mediante votos en las Naciones Unidas) o Tiempo (teniendo la mayor cantidad de puntos en diciembre de 2050)".

Lo admito. Civilization IV me llamó la atención por una razón muy simple: cuando leí que era un juego de estrategia, tipo SIMS aunque bastante más formal, primero pensé que era un buen juego para poner a prueba tus habilidades "administrativas", pero luego vi una snapshot como la de arriba. ¡Una bomba atómica! ¡¿WTF?!. Siguiendo la lectura, me di cuenta que la descripción animaba a que los jugadores podían ganar más rápidamente el juego mediante la conquista, apropiación de territorios y combate con los países enemigos (supongo que así se lograrían las victorias por conquista y dominación, y quizá también por diplomacia). El tema es que eso en principio me desanimó. ¿Por qué si en un juego tienes la posibilidad de crear tu propio país, a tu manera, también tienen que estar incluidas las guerras y la violencia? ¿acaso el juego no puede ganarse pacíficamente?.

Así que quise probarlo por mí mismo. Una vez instalado, me costó al principio aprender todos los comandos y modos, pero lentamente lo conseguí. En el 1° juego entendí como era el tema: el juego te ofrece ciertas herramientas que puedes incorporar a tu país (tú decides si las agregas), pero me sorprendió que en TODOS los turnos me ofrecían guerreros/militares, o bien lanzas, espadas, metralletas, pistolas, tanques, misiles o aviones de combate, conforme iba avanzando en el "tiempo" mi civilización. Asimismo, el resto de países frecuentemente te interrumpían para saludarte, pedirte un intercambio de un bien, pedirte algo a cambio de nada o simplemente... hacerte la guerra!! Las primeras veces rechacé la guerra, pero una 3° el otro país (creo que era España) simplemente la inició, porque en mis opciones no estaba el "No acepto". Por supuesto perdí puntos y muchos de mis "habitantes" murieron, a pesar que intentaba hacer la paz con España. No me quedó más que "solicitar" un par de guerreros al juego, sólo para contrarrestar los ataques hasta que, finalmente, España aceptó "hacer las paces".

Ese juego lo perdí por Tiempo, pues para el año 2050 un par de países se me adelantaron en puntos por tecnologías conseguidas. No entendí muy bien cómo se puede ganar por Cultura/dominación cultural y sospecho que tanto Conquista/Dominación/Diplomacia necesariamente implican algún combate previo, así que al parecer mi única opción es ganar por Tiempo... o llegar antes a Alpha Centauri :).

Emprendí un 2° juego. Fui más aplicado, seguí los pasos más lógicos para avanzar de tecnología en tecnología, rápidamente me hice ciudades y mi frontera sólo limitaba con España (glup! :)), mientras que el resto limitaba con agradables costas; dediqué todos los recursos a tecnología, ciencia y bienestar de los habitantes; rechacé TODOS los guerreros/militares y demases artilugios bélicos. Mi país no tenía ejército ni armas, y me sorprendió que no sólo el juego me insistiera constantemente en tenerlos, sino que en las ciudades salían avisitos con "protestas" de los habitantes, con frases como "nos sentimos inseguros en la frontera, exigimos una unidad militar/tanque/catapulta/etc" (y les mandé a la mierda sus protestas). Los países me ofrecieron intercambios, saludos y guerras. Las rechacé todas o hice las paces mediante algún "soborno" (el país me daba la paz a cambio de algún bien); en un momento España (sí, otra vez) me hizo una guerra inevitable, pero esta vez no pedí ningún guerrero. Soborné, dialogué y solicité insistentemente la paz, hasta que la obtuve. Hacia el año 2040, mi país estaba en 1° lugar en estrecho margen con Egipto, Rusia y EE.UU. (todos abarrotados de arsenal bélico, claro), y tuve que hacer el uso más inteligente posible de mi resto de turnos. Aquí aparece parte de la última pantalla:

Gané el juego con 3382 puntos, apenas por encima de Egipto, luego de 3:05 horas, y sin usar ningún recurso bélico. Considerando el realismo visual del juego y su cuidada cronología en las tecnologías humanas, he de decir que en cierto modo le torcí la mano a la "tradición": sí se puede ser el país más avanzado el mundo sin usar la violencia :).