Austrinus · blog

16 mayo, 2008

Dudas que siempre tuve y nunca me atreví a preguntar


1) ¿Por qué los títulos de libros que van escritos en la parte lateral, algunos están dispuestos de modo que uno tenga que "girar la cabeza a la izquierda" y otros "girar la cabeza a la derecha" cuando están todos dispuestos en una repisa, en vez de estandarizarlos? ¿Soy el único que le queda doliendo el cuello tras curiosear en una librería? +_+


2)
¿Por qué siguen siendo tan populares las alarmas sonoras para vehículos, en vez de alarmas silenciosas que en vez de hacer ruido activen un mecanismo que bloquee las puertas y neumáticos y así le hagan imposible moverse? Aún cuando el bloqueo pueda "desactivarse", tomaría mucho más trabajo (y se vería más sospechoso) para el ladrón tener que forzar componentes mecánicos (¡y de paso se acaba esa molesta contaminación acústica!).


3)
¿Por qué si ya existe la tecnología para hacer que todas las piezas de un computador quepan en un espacio tan reducido como el de un notebook, los CPU de los PC de escritorio siguen siendo tan grandes en su mayoría?

29 abril, 2008

Tierra de sueños

Dormir debe ser uno de los actos biológicos más relajantes, pero también de más misterio, debido a las interpretaciones de charlatanes que intentan darle un "significado", por lo general futurista (¿oniromancia?). Personalmente creo que lo sueños sólo son asociaciones semi caóticas de sustancias químicas cerebrales, que nos muestran situaciones a nuestro juicio relevantes durante ese día, o en días pasados. Supongo que nuestras situaciones más desagradables o miedos que nos persiguen producen las pesadillas, y los eventos agradables los sueños bonitos. Pero, a diferencia de mi gato, que me apena la frecuencia con que tiene pesadillas (o eso me parece, por la forma en que se mueve cuando sueña >_<), desde hace tiempo he tratado de sacarle provecho a mis sueños. Desde una ocasión en que descubrí que podía manipularlos a mi conveniencia, porque lograba estar consciente que soñaba (imagino que a más personas les ha pasado).

Doy un ejemplo... una vez soñé con una chica bonita, la cual me hablaba de cosas triviales en un lugar que parecía ser la costanera de mi ciudad. En el sueño ella en un momento se iba y yo también, pero en ese momento siento en mis manos algo suave y noto que mi visión se hace borrosa: sentía la almohada y mis ojos se estaban abriendo. Sabía que estaba despertando de un sueño, pero el sueño seguía transcurriendo y me hice consciente de lo que ocurría. En el sueño yo me iba y la chica también, pero cuando estuve consciente manipulé el resto de la acción. Me "hice volver" donde la chica como quien manipula una pieza de ajedrez, "me llevé" hasta la chica... y la besé. Pero no pasó nada más, porque a los 5 minutos me despertó el timbre, jua!

Pero la utilidad de manipular mis sueños no fue sólo besar a quien se me antojara (sabiendo de antemano que daba lo mismo si recibía una bofetada, porque sólo era un sueño :)), sino también tener un espacio de reflexión distinto. Al soñar estoy consciente que nadie me molesta, nadie me ve y nada me perturba, como sí pasaría estando en vigilia, donde por mucho que intente hacerme un espacio ideal de reflexión, nunca logro sacarme de la cabeza las sensaciones comunes de "despierto": tengo frío, tengo calor, tengo hambre, tengo sed, me duele la cabeza, me siento solo, me siento observado, etc.. En un sueño no siento ninguna de esas cosas. Por el contrario, allí se da una configuración extraña donde siento que ya no dependo de mi cuerpo (no siento frío, ni calor, ni sed, etc), lo cual me permite reflexionar de una manera imposible a si lo hiciera en vigilia. Es como vivir otra realidad... o transformarse en otra especie momentáneamente: una capaz de prescindir de las limitaciones del cuerpo y quedarse sólo con la esencia interna.

Tengo la idea que eso puede resultar útil, en algún momento. Si uno realmente se despoja de las sensaciones corporales en un "sueño consciente", entonces cabría esperar que ese recóndito espacio de nuestra cabeza nos permita tener las ideas más geniales concebibles. Tal vez así se le ocurrió a Newton la Ley de Gravedad (luego que una manzana lo "despertara de su sueño" :); tal vez la explicación del clon del profesor Hubert Farnsworth sobre cómo se le ocurrió el sistema de propulsión de la nave Planet Express (serie Futurama, episodio "Un clon propio") no sea del todo caricaturesca: :)

Nothing is impossible. I understand how the engines work now. It came to me in a dream. The engines don't move the ship at all. The ship stays where it is and the engines move the universe around it.


***Nada es imposible. Ahora entiendo cómo funcionan los motores. Vino a mí en un sueño. Los motores no mueven a la nave. La nave se queda donde está y los motores mueven el Universo a su alrededor.***

De momento, lo paso bastante bien manipulando a mi antojo mis sueños, especialmente cuando también soy consciente que puedo dormir hasta tarde... como hoy, que casualmente no tendré clases en todo el día :)

17 abril, 2008

Paradoja de la decisión idiota

Desde pequeño tengo la costumbre que, cuando realizo viajes largos en bus (más de 6 hrs) o a sitios donde no me será posible encontrar provisiones, previamente compro alrededor de 3 latas de bebida (Pepsi, Canada Dry o Coca Cola), y unos 2 paquetes de galletas. Como nunca me ha gustado dormir en viajes largos y yo suelo tener más sed que hambre, en teoría con esas latas podré soportar todo el trayecto si me da sed. Pero he comprobado que esta decisión se ha vuelto una paradoja en ambos sentidos. Me explico:

1° sentido: Me dispongo a hacer un viaje de 4 hrs. Estimo que voy a necesitar 1 lata de Pepsi para las veces que me de sed. Compro la lata, me subo al bus y emprendo el viaje, pero como se que llevo una lata de Pepsi conmigo, soy consciente que tengo satisfechas mis eventuales necesidades de sed, por tanto ese alivio implicó que terminara sin darme sed en el viaje. Conclusión: comprarme la lata fue una decisión idiota.
2° sentido: Me dispongo a hacer el viaje de vuelta de 4 hrs. Como la vez anterior ni siquiera necesité la Pepsi, esta vez no compro ninguna lata. Me subo al bus y emprendo el viaje, pero como se que no llevo una lata de Pepsi conmigo, soy consciente que no tendré satisfechas mis eventuales necesidades de sed, por lo tanto esa preocupación implicó que terminara dándome sed en el viaje, pero ahora no tenía ninguna lata a mano. Conclusión: no comprarme la lata fue una decisión idiota.

Esta experiencia también se da de otras formas (ej. que termino llevando 3 latas y sólo consumo 1, o llevo 2 paquetes de galletas y no consumo ninguno). La explicación personal que me doy al asunto es que yo soy muy tacaño, y al parecer para mí tiene tanta fuerza la "sensación de satisfacción" ante una necesidad eventual, que termina por anulármela. Mientras que la "sensación de no satisfacción" ante una necesidad eventual es tan fuerte, que termina incitándomela (quizá sin tenerla en principio). Así que en conclusión, no me queda más que priorizar mi decisión en el 1° sentido: mejor comprar la lata, pero sabiendo que la sed en realidad no me la calmará la bebida, sino mi mente ¬¬

11 abril, 2008

El cerdito todopoderoso

Ya se que a una cantidad muy reducida de gente le interesará esto, pero bueno :). A mediados de mayo LAN retirará de servicio a todos sus antiguos aviones Boeing 737-200 (rutas de pasajeros y carga), para dar paso a los modernos Airbus A319 y A318 y que éstos ocupen su lugar en la mayoría de rutas domésticas, ya que son aviones de características y dimensiones similares al 737. Es una noticia común y corriente en una industria que se moderniza... pero me dejó pensando en una historia curiosa.En julio de 2002 me ocurrió un incidente en un vuelo de Aerolíneas Argentinas entre Buenos Aires - Posadas. Una tormenta en el destino estuvo "jugueteando" con el avión (un Boeing 737) de un lado para otro, con el bonus de un rayo que impactó el ala derecha. El vuelo fue desviado a Puerto Iguazú y aterrizamos sin contratiempos, pero como era primera vez que me pasaba algo así, lógicamente agarré temor a volar. Superé ese miedo con una auto-medicación curiosa: en vez de alejarme de los aviones me acerqué a ellos. Quise saber exactamente cómo funcionaban, qué los hace volar y cuán seguros son. Tomarles amor en vez de odio. A pesar que eso funcionó, en primera instancia opté voluntariamente por tener una creencia irracional: que los B737 son más inseguros y vulnerables a inclemencias climáticas (obviando de qué aerolínea fuera y en qué país estuviera). Así que cada vez que volaba elegía hacerlo en un A319 o A320, evitando el B737. La "técnica" resultó y prácticamente todos los vuelos posteriores fueron en general tranquilos. Pero el 2006 pensé que había sido suficiente "castigo". Volví a volar en un B737, y aunque ciertamente es un avión más ruidoso (muy ruidoso!) y de terminaciones que delatan su antigüedad, no tuve problemas y de a poco fui eliminando ese "remanente" de temor.

El hecho curioso pasó el año pasado. La última vez que volé fue en noviembre de 2007 (Antofagasta-Santiago ida y vuelta) y ambos fueron en un B737. No me pasó nada, pero no pude dejar de advertir que el vuelo de ida fue increíblemente suave (creo que es la única vez que no "sentí" el ascenso ni descenso), a pesar que había viento y nubes del tipo "juguetonas" a la vista. En el vuelo de vuelta había viento cruzado al despegar, por lo que el avión tuvo que luchar para ascender en línea recta; más arriba se alzaban nubes de lluvia, y a pesar que el avión se movió bastante, tuve una sensación distinta. Era un tipo de seguridad "rara", como la que se tiene cuando uno corre por algún sitio y no importa mucho que el terreno sea asfalto o arena, o el viento esté fuerte o esté lloviendo, porque uno "sabe" que los músculos de las piernas sabrán sobreponerse a esos obstáculos y que los pies resistirán nuestro peso.

Una hora y 15 minutos después, a pocos minutos de aterrizar, Antofagasta se veía por la ventanilla pero a una altura mayor de la que estaba acostumbrado a verlo. Ignoro si había viento cruzado, otro avión en pista próximo a despegar o una aproximación fallida del piloto, pero por primera vez el avión no aterrizó por la pista usual para vuelos provenientes del sur (Pista 01), sino que pasó junto a la pista (a unos ~3.000 mt del suelo), se alejó sólo lo suficiente para perderla de vista por la ventanilla, para luego dar una vuelta en 180° con una inclinación de ~20°. Los motores rugían, los pasajeros se miraban extrañados, el avión se sacudía con los flaps al máximo. Unos 180 segundos después, el avión aterrizó suavemente por la opuesta Pista 19. A pesar de todo aquello, me sorprendí a mí mismo de estar completamente tranquilo. La curiosidad es que ese B737 era el mismo que hace unos días me llevó a Santiago unos días antes (era la misma matrícula, CC-CQT). En ese momento le perdí completamente el miedo al Boeing 737. Pasó de ser el avión inseguro y vulnerable a un "cerdito todopoderoso" (no es mera invención... en jerga se le apoda "chancho" al B737, entre otros nombres :)).

Así que, por loco que parezca, tuve una relación de odio/amor con ese modelo de avión. Por eso que no me dejó indiferente la noticia que lo retiraban de LAN. Es una máquina que finalmente se ganó mi respeto.

05 abril, 2008

Después de 17 años, volví a bajarme de aquel Ferrari

Los recuerdos que tengo de mi papá son más bien superficiales que profundos, pero eso no quita que hayan sido buenos recuerdos. El falleció cuando yo tenía 10 años, entonces tal vez no alcancé a recibir suficientes "enseñanzas de vida" de su parte, sólo algunas específicas y concretas (ej. "no te dejes llevar por la presión del resto, sigue tus propios principios"), así como otras más generales y tácitas (ej. nunca comprarme juguetes bélicos). Los recuerdos superficiales también se deben a que mis padres estaban separados, entonces el vivía en un departamento. Venía a verme de vez en cuando en la semana, y todos los fines de semana.

Recuerdo nuestras partidas de ajedrez; la técnica que me enseñó para levantar la pelota del piso (hacer un "sombrero"); las salidas a comer pizza prosciuto (cuando una pizza mediana costaba apenas $700 [unos 2 dólares]); las clases "ilegales" de manejo a las afueras de la ciudad (bueno... él se encargaba de los pedales y las marchas, yo sólo llevaba el volante y avanzando a 10 km/h); los viajes a la costanera, donde jugábamos taca-taca (futbolito, metegol) y me compraba fichas de videojuegos. Pero uno de esos videjuegos siempre me llamó más la atención: era de carreras de autos, pero para jugarlo uno se sentaba en un "asiento de auto", con "pedales de auto" y con una pequeña "palanca de cambios de auto". Era como estar en un auto.

OutRun versión SEGA SaturnEl juego se llama OutRun, y creo que lo que más me gustó de él no era ese ambiente "realista" para jugarlo. Lo que me gustaba es que, aunque el auto que uno conducía era un lindo Ferrari Testarossa, el resto de vehículos no eran autos todopoderosos o super modernos para la época (estoy hablando de ~1991): los competidores eran autos comunes y corrientes: pequeños, grandes, ostentosos, antiguos, hasta un escarajo! Y hasta habían camiones! Y lo mejor era que los otros vehículos ni siquiera parecían interesados en ganarte, de hecho ni siquiera parecían competidores. Con lo único que debías luchar era llegar a una "meta" antes que se te acabara el tiempo, tras lo cual pasabas a otra etapa con extensión de tiempo. Y los paisajes de cada etapa no eran salvajes circuitos de Fórmula 1 o el centro de una gran metrópoli: eran paisajes simples pero sumamente cautivadores: una avenida junto al mar, un pueblo de casitas pequeñas, un bosque, un desierto, un túnel. Era un juego apasionante, pero sin presión. Era desafiante, pero sin frustración. Y lo mejor de todo es que lo ganaba, una y otra vez.

No tenía idea que el hecho de superar las 5 etapas del juego y llegar a la meta final (donde te daban un trofeo) fuera algo poco logrado. Habían adolescentes que se quedaban mirando mi juego. A mi papá le daba gracia que se quedaran hasta el final, aunque el jugador tuviera menos de 10 años. La verdad es que no me importaba. Yo estaba enamorado de ese juego, y como vine a saber mucho después, cuando tuve Internet, ese amor era compartido por mucha gente en el mundo. OutRun es uno de los juegos más exitosos de SEGA, habiéndose publicado varias versiones desde el original de 1986 (para consola y arcade). Tras investigar un poco vine a saber que la versión que jugaba de niño fue diseñada para la SEGA Saturn, la más avanzada desarrollada por la empresa.

2008 no es lo que era 1991. Hoy no acostumbro ir a los videojuegos, no sólo porque esa actividad ahora se pueda hacer en un computador, sino porque esos lugares son sensiblemente más peligrosos que antes, al menos en mi ciudad. Desconozco si OutRun sigue estando en uno de esos lugares, pero es muy posible que lo hayan reemplazado por juegos más modernos. Así que me puse a buscar en Internet, y descubrí comunidades que han rescatado el juego con mucha dedicación (como www.OutRun.org) y que actualmente hay una versión muy moderna, la OutRun 2006: Coast 2 Coast. No encontré una ROM del juego en versión SEGA Saturn, pero sí de la versión anterior, SEGA Génesis (de la que no difiere tanto), así que con un emulador de dicha consola y mucha emoción, me dispuse a jugar nuevamente OutRun después de 17 años.

Y luego de 3 intentos sin éxito a la par que adaptandome a mis nuevos "controles" (las teclas A, S, D, barra espaciadora y flechas de dirección), volví a lograrlo, en medio de la atrapante melodía "Magical Sound Shower" (oh sí, mención aparte merecen los escasos pero adictivos 3 temas que puedes elegir escuchar durante tu carrera). Después de 17 años, volví a bajarme de aquel Ferrari. La chica de visera se acerca con el trofeo. La chica rubia que me acompañó en todo el viaje pone cara de celosa.

27 marzo, 2008

007 razones para poner a prueba tu espíritu crítico

La semana pasada terminé de leer el libro "Conviértase en Brujo, Conviértase en Sabio", de Georges Charpak (Premio Nobel de Física) y Henri Broch. Es un buen tratado para desmitificar pseudociencias, y aunque al libro le encontré áreas que pudieron aprovecharse mejor, hay varias frases que me gustaron. Cito textual una de ellas:
"Una sociedad verdaderamente democrática presupone necesariamente ciudadanos aptos para la reflexión. Por este motivo sería todavía más grave de lo que pensamos en general que el espíritu científico, es decir, el espíritu crítico, se encontrara ahogado por la credulidad".

Es una idea muy acertada, pero que casi siempre pasa por alto. A todos nos gusta opinar y tener derecho a expresarse, pero no todos sabemos con propiedad sobre qué estamos opinando y expresándonos. En algunos casos esto puede asociarse a tener o no conocimiento académico sobre un tema, pero la mayoría de las veces se remite a algo mucho más simple, que es la capacidad de hacer un análisis crítico antes de emitir una opinión. Y cualquier persona de facultades mentales normales, sea pobre, rica, con título o sin título, la tiene. En la rutina diaria esto pasa desapercibido porque nuestras decisiones individuales no suelen tener un efecto tan fuerte en el ambiente, y entonces las opiniones sin análisis crítico no pasan de ser una mera anécdota. No ameritan primeras planas de un diario.

Para que se note ese poco análisis crítico se necesitan eventos de impacto más grande, donde las opiniones surgen como pan caliente. En ciencia se sabe esto de primera mano: cuando la prensa publica el avistamiento de un OVNI o la cacería de un fantasma, todos se agolpan a opinar lo que les sale del corazón, no de la cabeza, y los científicos son los que quedan como el patito feo que quiere arruinar esa fiesta de chupacabras y gasparines. Pero ¡oh sorpresa!, no sólo los OVNIs concitan ese impacto; una superproducción de Hollywood también lo logra. Ni siquiera tenía pensado hablar de ello aquí, pero como apasionado que soy del análisis crítico, no puedo quedarme al margen. Este es el fact:

Quantum of Solace"Para la próxima película de James Bond, "Quantum of Solace" algunas escenas serán grabadas en locaciones de la Región de Antofagasta, específicamente el observatorio Paranal, Cobija, Baquedano y posiblemente el centro de Antofagasta. Originalmente los habitantes se sintieron entusiasmados de que se viniera a filmar en (y a mostrar a) Chile, pero luego se decepcionaron al saber que dichos lugares serían mostrados como territorio de Bolivia".
(Noticias al respecto aquí, acá y allá).

Las reacciones no se hicieron esperar en el público, en blogs, en políticos, escritores y otros personajes de la ciudad (algunos ejemplos aquí [comentarios del 25 y 23/03]). Y la prensa, como siempre, está ávida de sacar provecho de estas "peleas de barrio" mostrándolas cada vez que pueden. No se qué pensará ud., lector/a extranjero/a, o ud., lector/a chileno/a, pero mi opinión es que toda esa gente que ha atacado la película no está haciendo un análisis crítico. Están hablando desde la emocionalidad, del orgullo y de un patriotismo enfermizo que no le hace bien a nadie, como ya comenté en otra ocasión. ¿Acaso es tan difícil darse cuenta que el hecho que se filme parte (o toda) una película en un lugar *no implica* que ese lugar será graficado como tal? ¿Acaso nadie ve hasta el final los créditos de una película o una serie, un subtítulo específico que dice "Filmed in Location, seguido de los lugares reales donde se filmó"? ¿Acaso esa gente *decepcionada* esperaba que se mostrara a Chile en todo su esplendor, como un lugar paradisíaco que haga propaganda gratuita para SERNATUR? ¡Por supuesto que no! Al menos yo sospeché enseguida que si filmaban en esta zona de Chile, era poco probable que la intención fuera poner al país en la trama, sino a cualquier lugar que se caracterizara por tener paisajes desérticos. Ese lugar podía ser el Sahara, Groom Lake, Death Valley o... Bolivia.

El problema es obvio, claro. En Chile la gente que se deja llevar por la emocionalidad hace suyo un odio irracional a Bolivia, por el simple hecho que se estuvo en guerra con ese país y que la zona de Antofagasta antes era boliviana. Es una coincidencia de la que no atribuyo ninguna culpabilidad al filme. Ellos no tienen por qué sumarse a ese odio y si eligieron esta zona para graficar paisajes que iban acordes a la trama (en la que uno no tiene por qué meterse), habrán tenido sus razones... la inestabilidad política de Bolivia, su altura, qué se yo. El punto es que en Chile, país no acostumbrado a ser sede de una superproducción hollywoodense y al análisis crítico, todavía no comprenden que el recurso que está usando la película es perfectamente válido y usual. Cito 2 ejemplos breves: 1) 5 de las 9 temporadas de The X-Files, que prácticamente en cada episodio muestran una "ciudad de EEUU" distinta, en realidad están filmadas en Vancouver, Canadá (de paso, ahí se está filmando la 2° película basada en la serie). Eso aparece en los créditos, en el "Filmed in Location", y en Vancouver nadie se queja; 2) Muchas escenas de Star Wars (trilogía de los '80) están filmadas en zonas desérticas de Irak, para graficar al planeta Tatooine. ¿Los iraquíes se quejaron? ¿Exigieron que no fuera Tatooine, sino Irak el lugar graficado como hogar de Luke Skywalker? Para nada. De hecho, creo que conservan las "casitas-iglú" de la película como recuerdo.
Avión carguero de la II Guerra Mundial, Douglas C-47 Skytrain (a ser usado en la película)
En síntesis, James Bond definitivamente ha sido el "evento de alto impacto" que refleja la falta de análisis crítico (porque éste sí ameritaba las primeras planas de un diario) en quienes atacan la película. A nadie parece importarle los beneficios económicos que dejarán las filmaciones, ni que Antofagasta/Chile *sí* aparecerá en el "Filmed in Location" de los créditos (o por último, en el "¿Cómo se hizo Quantum of Solace?" que seguramente vendrá de característica especial en los futuros DVD de la película). Pero no. En vez de demostrar su alegría por tener aquí a gente que uno está acostumbrada a ver en TV (yo mismo me animé a ir al aeropuerto a sacarle fotos al avión que aparecerá en la trama :)), se amargan gratuitamente por la "pica" (rencor, frustración) de no ver a Chile en la película, sino a su "enemigo de toda la vida". El colmo sería que llegada la fecha del estreno, haya gente que en tono de "protesta" no quiera ir al cine a verla. Bueno, la fila para entrar será más corta. Mejor para mí. :)

26 marzo, 2008

Aquello que me despierta pasiones

Diablos, si he de tener un punto débil, y por punto débil me refiero a algo que me haga resaltar emociones ocultas, costumbres inusuales o cosas que no me imaginaría haciendo, ese es los X-Files. Cuando me enteré que se estaba filmando la 2° película tuve mi momento de emoción, pero luego de ver algunas fotos de los actores (David Duchovny y Gillian Anderson) en una convención (WonderCon), y otras más de uno que otra foto "spoiler", me he terminado de babear. Es que... vean!!!!

X-Files como serie terminó el 2002, y uno como fanático realista esperaría que después de 6 años, del alejamiento del equipo y con los años encima, David y Gillian tuvieran un aspecto más "avejentado" en muchos aspectos, al grado que hasta podría afectar la química que caracterizó a la pareja en televisión (y a uno se le viene a la mente "If it's not broken, don't fix it!"). Pero ¡todo lo contrario! Duchovny tiene el aire jovial que últimamente le ha dado fama con la serie Californication, y Anderson se ve mejor que nunca con su larga cabellera de quinceañera. Los dos siguen transmitiendo química y hasta el momento me han quitado los temores preliminares que tenía. Puedo aceptar que la película resulte mala o incluso arruine parte de todo lo bueno que tuvo la serie (en cuanto a trama), pero no soportaría que se distorsione la relación de los protagonistas, porque a pesar de ser una relación ficticia, hasta el momento es la que mejor representa mi fantasía ideal de pareja, así como de muchos x-philos.

Suena algo loco asociar a personajes de televisión con cosas tan personales, pero encuentro que eso hace la diferencia en los proyectos televisivos (ya sea una serie o película). De 100 películas podría catalogar unas 50 como buenas, pero de esas 50 sólo unas 5 realmente me habrán tocado un "nervio", no por sus efectos especiales sino lo que transmite "entre líneas". En esa línea diría que las 5 películas/series que más me impactaron han sido (en orden de importancia):

1) 2001: A Space Odyssey
2) The X-Files
3) What a Nightmare, Charlie Brown!
4) Star Wars
5) Short Circuit

Hay otras que podrían rivalizar esos puestos, pero esas se me vienen a la memoria por ahora. De momento estoy igual de feliz que ella... porque el estreno de X-Files 2 está a la vuelta de la esquina (24 de julio 2008 en Chile)!

16 marzo, 2008

Malabarismo de probabilidades


Ayer fui al centro comercial de la ciudad, alrededor de las 19:00 h. A unos 30 metros hay un semáforo de 3 tiempos y más adelante otro, con una línea de ferrocarril entre ambos. No es un acceso complicado, pero requiere cierta precisión y rapidez para maniobrar y entrar al estacionamiento subterráneo del shopping. Y como otra de muchas veces, aparece un malabarista que aprovecha esos segundos de detención para hacer su show. He visto eso muchas veces, allí y en muchos otros cruces de semáforos en Antofagasta, sólo que esta vez tuve ocasión de fotografiarlo.

No se me ha ocurrido consultar a otras personas qué opinan de estos espectáculos, pero tengo entendido que se hace en varios países, como Uruguay, Argentina, Colombia o Ecuador, por nombrar algunos. Antes sólo los había presenciado como peatón, y ahora como conductor, y lamentablemente debo decir que en ambos casos me parece una práctica riesgosa y poco prudente. Entiendo perfectamente que estas personas quieran hacer un "trabajo digno" para ganar dinero, en vez de robar o estafar, y además con un hándicap artístico. Personalmente me gustan mucho las muestras artísticas y especialmente el malabarismo, por toda la sincronía y concentración que requiere.

Sin embargo, el contexto donde se ubican estos nuevos artistas, lejos de ser penado por una ley que sanciona fuertemente las infracciones de tránsito, se estila libremente sin considerar que se está poniendo en riesgo tanto a peatones como conductores, lo cual varía en peligrosidad según los "implementos" del artista. Para ello quiero citar las dos experiencias que uno puede tener ante estos shows, como peatón y como conductor:

Peatón:
Escenario. Me encuentro a 2 cuadras de mi casa, y debo cruzar una avenida con semáforo de 3 tiempos. En el cruce por donde debo pasar, un individuo está haciendo malabares con unos pinos (palitroques); al mismo tiempo que yo, unos 5 adultos y 10 escolares (algo apurados) también se disponen a cruzar, tanto en igual como opuesto sentido.

Hipótesis 1. Logro cruzar sin problemas, entre empujones y escolares corriendo por un cruce relativamente ancho, donde al costado izquierdo está el artista lanzando pinos de madera al aire, y al costado derecho los autos están virando "con luz roja y flecha verde". En pocos segundos estoy al otro lado de la avenida.

Hipótesis 2. Voy en la mitad del cruce, y el artista falla su malabar, haciendo que un pino sin control impacte en mi cabeza. Tal vez caiga al suelo aturdido, y en el tiempo que me intentan reanimar, el semáforo ya dio verde y los autos empiezan a tocan sus bocinas como locos. Y se forma un "taco" de duración más o menos variable.

Hecho concreto. Independiente de si cruzo la avenida sin problemas o con un impacto en la cabeza, el temor previo ante esa eventualidad es suficiente para hacerte algo desagradable una acción que otrora era estadísticamente 99% segura -cruzar con semáforo en luz verde- (atribuyo un 1% de riesgo a casos excepcionales, como un conductor borracho, estúpido o sin frenos que inevitablemente te atropelle).

Conductor:
Escenario. Me encuentro en el 1° semáforo de 3 tiempos antes de cruzar hacia el estacionamiento subterráneo del shopping. Delante mío aparece un artista con 3 antorchas, que rápidamente enciende para iniciar un temerario malabar con fuego. La calle es de 3 pistas, a un costado tengo una camioneta y al otro un autobús.

Hipótesis 1. El artista finaliza su acto sin problemas, con las antorchas en todo momento en su control; el semáforo da en verde y tanto yo como la camioneta y el autobús reanudan su marcha. Yo prosigo al estacionamiento, la camioneta vira a la izquierda y el autobús a la derecha. El tránsito es fluido.

Hipótesis 2. En pleno acto con fuego el artista falla su espectáculo; una antorcha encendida escapa de su control, cae al suelo y rueda rápidamente debajo de mi auto. El artista intenta recuperarla sin éxito. El fuego alcanza un conducto por donde fluye gasolina, y hace explotar el auto conmigo dentro. Independiente cuántos mueran o salgan heridos, el tremendo accidente provoca un caos en una de las avenidas más transitadas de la ciudad.

Hecho concreto. Independiente de si los autos lograron cruzar sin problemas o alguno explotó por una antorcha errante, el temor previo ante esa eventualidad (bastante fuerte por cierto) es suficiente para hacerte algo desagradable una acción que otrora era estadísticamente 99% segura -esperar detenido en una luz roja- (atribuyo un 1% de riesgo a casos excepcionales, como un conductor borracho, estúpido o sin frenos que inevitablemente te choque).

Esa es mi visión general. Por cierto hay muchos sub-escenarios: que al peatón le caiga una antorcha en la cabeza, que un pino caiga en el parabrisas del auto, que ocurra un accidente X ligado a un fallo en el acto, o incluso que el acto sea con acrobacias tipo cheerleaders, donde el riesgo también va a los mismos artistas (no creo que sea muy divertido para una porrista perder el equilibrio y caer de bruces contra el asfalto).

Una reflexión complementaria a este tema, es sobre las sanciones. Estoy consciente que la ley impone muchas sanciones y responsabilidad a los conductores, lo que no encuentro mal, porque realmente impacta la temeridad con que maneja mucha gente. El único semi-accidente que he tenido fue por una irresponsabilidad mía (en un cambio de pista), pero eso no quita que siempre quiera ser extremadamente precavido al manejar, a pesar que me toquen la bocina por no andar apurado como el resto. Por eso me siento impotente cuando veo cosas como esos malabares (especialmente con fuego) que gratuitamente ponen en riesgo (el artista siempre tiene la probabilidad de fallar) la integridad mía y de mi auto. Y aunque los peatones no lo visualicen en su totalidad, también están impotentes ante lo que pueda pasarles si un acto temerario falla a 30 centímetros de ellos.

Para finalizar, reitero que estos espectáculos sí me agradan, siempre que sea en condiciones seguras. Cuando viajé a La Serena me quedé largo rato viendo malabaristas que actuaban de noche en la plaza central, cuyo espacio estaba delimitado por un círculo para los observadores, por supuesto a una distancia mucho más segura del artista y su acto falible. Creo que en ese sombrero en el suelo llegó mucho más dinero que las fugaces monedas de conductores que sólo deberían estar concentrados en la conducción.

10 marzo, 2008

¿Catapulta? no, gracias

A pesar que no me gustan los juegos de estrategia, hace un tiempo me llamó la atención Civilization IV, un juego donde construyes tu propio "país" y compites con los demás por ser quien mejor progrese luego de un cierto tiempo.

El juego parte en el año 4.000 a.C. y en cada turno uno puede incorporarle distintas cosas a sus "ciudades" (alimentación, servicios, construcciones, tecnologías, granjas, etc.). Puedes ganar el juego mediante una de estas 6 formas (copio textual de una descripción via web): "Conquista (conquistando todas las civilizaciones), Dominación (controlar un porcentaje de la tierra y la población mundial), Carrera espacial (siendo el primero en construir una nave espacial y volar a Alpha Centauri), Cultural (por medio de dominación cultural), Diplomacia (mediante votos en las Naciones Unidas) o Tiempo (teniendo la mayor cantidad de puntos en diciembre de 2050)".

Lo admito. Civilization IV me llamó la atención por una razón muy simple: cuando leí que era un juego de estrategia, tipo SIMS aunque bastante más formal, primero pensé que era un buen juego para poner a prueba tus habilidades "administrativas", pero luego vi una snapshot como la de arriba. ¡Una bomba atómica! ¡¿WTF?!. Siguiendo la lectura, me di cuenta que la descripción animaba a que los jugadores podían ganar más rápidamente el juego mediante la conquista, apropiación de territorios y combate con los países enemigos (supongo que así se lograrían las victorias por conquista y dominación, y quizá también por diplomacia). El tema es que eso en principio me desanimó. ¿Por qué si en un juego tienes la posibilidad de crear tu propio país, a tu manera, también tienen que estar incluidas las guerras y la violencia? ¿acaso el juego no puede ganarse pacíficamente?.

Así que quise probarlo por mí mismo. Una vez instalado, me costó al principio aprender todos los comandos y modos, pero lentamente lo conseguí. En el 1° juego entendí como era el tema: el juego te ofrece ciertas herramientas que puedes incorporar a tu país (tú decides si las agregas), pero me sorprendió que en TODOS los turnos me ofrecían guerreros/militares, o bien lanzas, espadas, metralletas, pistolas, tanques, misiles o aviones de combate, conforme iba avanzando en el "tiempo" mi civilización. Asimismo, el resto de países frecuentemente te interrumpían para saludarte, pedirte un intercambio de un bien, pedirte algo a cambio de nada o simplemente... hacerte la guerra!! Las primeras veces rechacé la guerra, pero una 3° el otro país (creo que era España) simplemente la inició, porque en mis opciones no estaba el "No acepto". Por supuesto perdí puntos y muchos de mis "habitantes" murieron, a pesar que intentaba hacer la paz con España. No me quedó más que "solicitar" un par de guerreros al juego, sólo para contrarrestar los ataques hasta que, finalmente, España aceptó "hacer las paces".

Ese juego lo perdí por Tiempo, pues para el año 2050 un par de países se me adelantaron en puntos por tecnologías conseguidas. No entendí muy bien cómo se puede ganar por Cultura/dominación cultural y sospecho que tanto Conquista/Dominación/Diplomacia necesariamente implican algún combate previo, así que al parecer mi única opción es ganar por Tiempo... o llegar antes a Alpha Centauri :).

Emprendí un 2° juego. Fui más aplicado, seguí los pasos más lógicos para avanzar de tecnología en tecnología, rápidamente me hice ciudades y mi frontera sólo limitaba con España (glup! :)), mientras que el resto limitaba con agradables costas; dediqué todos los recursos a tecnología, ciencia y bienestar de los habitantes; rechacé TODOS los guerreros/militares y demases artilugios bélicos. Mi país no tenía ejército ni armas, y me sorprendió que no sólo el juego me insistiera constantemente en tenerlos, sino que en las ciudades salían avisitos con "protestas" de los habitantes, con frases como "nos sentimos inseguros en la frontera, exigimos una unidad militar/tanque/catapulta/etc" (y les mandé a la mierda sus protestas). Los países me ofrecieron intercambios, saludos y guerras. Las rechacé todas o hice las paces mediante algún "soborno" (el país me daba la paz a cambio de algún bien); en un momento España (sí, otra vez) me hizo una guerra inevitable, pero esta vez no pedí ningún guerrero. Soborné, dialogué y solicité insistentemente la paz, hasta que la obtuve. Hacia el año 2040, mi país estaba en 1° lugar en estrecho margen con Egipto, Rusia y EE.UU. (todos abarrotados de arsenal bélico, claro), y tuve que hacer el uso más inteligente posible de mi resto de turnos. Aquí aparece parte de la última pantalla:

Gané el juego con 3382 puntos, apenas por encima de Egipto, luego de 3:05 horas, y sin usar ningún recurso bélico. Considerando el realismo visual del juego y su cuidada cronología en las tecnologías humanas, he de decir que en cierto modo le torcí la mano a la "tradición": sí se puede ser el país más avanzado el mundo sin usar la violencia :).

26 febrero, 2008

Crónicas de viajes, salidas y ajustes de tuercas

Bueno, volví de mi viaje a La Serena (sí, ese era el lugar del acertijo del post anterior, que de todos modos me late nadie se apuntó a descifrar +_+). Me ocurrió una serie de acontecimientos, visité lugares bonitos y compré algunas cosas, pero como no podía ser de otra manera, a mi regreso me tenía que estar esperando algo astronómico: el eclipse total de Luna la noche del 20-21 de febrero. Regresé la mañana del 19/02, tiempo (in)suficiente para despabilarme, reparar mi auto (que estuvo "muerto" desde antes de viajar) y coordinar una salida al desierto.

Del eclipse, todo estuvo muy bien. Lástima que aún me cuesta salir de mi tendencia just-in-time y llegué (junto con las demás personas que me acompañaron) apenas a tiempo antes que comenzara el evento. Necesito hacerme la idea de llegar 1 hora antes, lo se... pero ando con la idea que mi puntualidad agónica de relaciona indirectamente con mi maldita carrera (otro día lo explicaré). En fin, aproveché lo más que pude y realicé una secuencia valiéndome de mi cámara digital de 3.2 mp, mi Celestron de 114 mm y el Takahashi 102 mm de Christian Nitschelm, astrónomo del Instituto UCN que me tinca seremos grandes amigos :). Tras unas 4 horas de observación, fotografía, alineamiento, telescopios y binoculares, mi resultado formal fue éste, y mi resultado informal fue éste:
Secuencia eclipse total de Luna
Regresé a casa como a las 3:30 am, aún con la mente puesta en el viaje a La Serena, los dulces de papaya y las fotos del Valle de Elqui, mientras algún pedazo de mi mente vigilaba que el auto rindiera sin problemas. Quedarse varado en la ciudad es una cosa, pero quedarse varado en el desierto, sin nadie a varios kilómetros a la redonda, es otra :).


Del viaje, aún no selecciono las mejores fotos para subir a Flickr, pero sí hice una selección y documentación completa de mi viaje al Observatorio La Silla, que no es tan moderno como Paranal, pero sí impresionantemente grande y amplio. Es como estar entre un bosque de telescopios, literalmente :). Ya había visitado Cerro Tololo, y La Silla lo tenía como meta a cumplir. Falta Gemini y quizá Las Campanas, y aunque parezca algo enfermizo andar persiguiendo cuánto observatorio tenga a mi alrededor (a Paranal ya he ido 5 veces), para cualquier otro aficionado le parecerían comprensibles mis razones. Es que... tengo muy claro que sólo soy un visitante, no voy a trabajar ahí, pero es una sensación casi mágica estar cerca de esos aparatos que día tras día hacen algún descubrimiento, gracias a la pericia de quienes trabajan allí. Definitivamente, si yo trabajara tan sólo ajustando una tuerca de uno de esos telescopios, sería feliz :)

La visita documentada a La Silla, varias fotografías y datos de referencia para quienes quieran ir, se encuentran aquí: http://www.austrinus.com/visitas/5_lasilla.html

Me falta contar cosas, pero eso puedo resumir por ahora. No puedo dejar de mencionar que mi viaje a La Serena no hubiera sido igual sin el apoyo logístico y constante de mi simpática amiga-astrónoma-aficionada Consuelo, que me acompañó y soportó en todas mis locuras con una paciencia admirable... ¡muchas gracias! :*