Austrinus · blog

29 julio, 2007

Tengo demasiado miedo al fracaso

Sólo eso puede explicar que sea tan cerrado, ande con tantos rodeos e incurra en actitudes estúpidas (baboserías) para manifestar mis sentimientos a otra persona. Me siento estúpido... y como es alguien con quien sólo me comunico por Internet, que es de otra ciudad, peor aún. Yo me había propuesto no volver a fijarme en alguien en ese contexto, y estúpidamente estoy fallando. Parece que inconscientemente me gustara meterme en líos, en rodeos y especulaciones. En gastar dinero viajando continuamente a lugares lejanos, buscando lo que aquí no encuentro o no logro encontrar.

No, esa forma mía de afrontar el amor es demasiado complicada. Esto no es como sacar licencia de conducir o hacer una prueba de matemática; si manejo a la perfección o resuelvo correctamente todos los ejercicios, obtendré la licencia o la nota máxima (como me ocurrió curiosamente hace poco). Pero esto es distinto. No tengo ninguna garantía de obtener el éxito, por mucho que crea haberme esforzado; y si fracaso, yo se que no es sólo que me digan "no". También es perder una relación de tipo "profesional", "técnica" y hasta "intelectual".

No se si agradecer o maldecir lo que ocurrió con Clarisa. Conocí muchas cosas, sentí otras, puse a prueba cuánto me puedo sacrificar por alguien... pero quedé con la idea de que ese tipo de relaciones, las que comienzan desde un frío computador, resultan. La distancia en principio da seguridad a tipos como yo, tan proclives a sentirse bloqueados con el primer acercamiento; pero son un arma de doble filo cuando ya ha pasado esa etapa y ahora estás casi-seguro de sentir algo. En ese momento la distancia se vuelve en tu contra, porque para estar completamente seguro de sentir algo, creo que *sí* debes ver a alguien físicamente. Entonces, la tan temible confesión que te puede dar el éxito o el fracaso, tienes que hacerla en persona. Es como esas carreras universitarias online que cursas todo el tiempo desde tu casa (sintiéndote "seguro"), pero que el examen final (sintiéndote "un atado de nervios") presencial. Es exactamente lo mismo.

En persona. Mirando a los ojos, escuchando su voz, sintiendo las palpitaciones. Parece que haber sido hijo único, con mi padre habiendo fallecido cuando tenía 10 años, y una histórica preferencia por el aislamiento respecto a mis "alocados" compañeros de curso en el colegio, y una más reciente destreza con los computadores, terminó por atrofiarme esa tuerca que se ocupa de seducir, conquistar y confesar a una chica, presencialmente, que le gustas.

Ergo, decir a modo de excusa que en Antofagasta no he conocido a nadie que me guste, puede sonar poco creíble. Sí me han gustado chicas de acá, pero sólo físicamente. Dentro de mis atrofiados comportamientos presenciales de "primer acercamiento", descubro rápidamente que hay uno o más factores (demasiado importantes) donde no compatibilizamos. En Internet es posible filtrar esos factores con mayor fineza aún, entonces que ahora aparezca una chica que superó casi todos los filtros, con el frío rigor que me caracteriza (cosa que no ocurría hace 6 años cuando conocí a Clarisa), es a lo menos preocupante.

A veces quisiera vivir en un pueblito remoto, sin electricidad, comida envasada ni otras comodidades. Volver a lo rural y a una vida más simple.

Maldito Internet.

P.D. Curioso, que deje como postdata algo astronómico: Anoche llegué de un viaje de 3 días a Calama, con los chicos del Planetario Móvil. Fue agotador, las condiciones de estadía y comida no fueron las mejores... en fin. Yo y 2 chicos fuimos los encargados de dar las charlas dentro del Planetario, y por ese lado todo resultó bien, con gente muy entusiasmada, etc. Puse algunas fotos en Flickr.

19 julio, 2007

Valiente, seguro, decidido

No, creo que no soy ninguna de esas 3 cosas, pero por algunos momentos me convencí de que sí lo era, cuando esta mañana fui a dar el examen práctico de la licencia de conducir. Esas fueron las palabras que me dije cuando tocó mi turno, y tuve que enfrentarme tanto a mis nervios como mis fantasmas del pasado (haber reprobado *ese* examen 2 veces cuando tenía 18 años, ambas por equivocarme al estacionar).

Y lo logré! Aprobé el examen, conseguí la licencia, aunque debo reconocer que tuve suerte. El circuito real correspondía a unas 15 cuadras, incluidos virajes, detenciones, semáforos, etc. Pero por alguna razón, la inspectora (bastante amargada por cierto) sólo me pidió dar una vuelta a la manzana, aparentemente porque al mismo tiempo un tipo rendía ese examen en una moto. No obstante hice todo bien (también podía darse el caso que fallara en esa vuelta a la manzana!), al final sólo me pidieron detenerme y poner las luces de estacionamiento.

"Ya, ven a retirar la licencia al mediodía"

Esas fueron las palabras mágicas. Sentí un alivio enorme, porque a pesar de la casual facilidad del examen, yo realmente me había esforzado mucho, practicado bastante y perseverado con los arreglos previos del auto (que puedes verlos en mi post anterior). A pesar que me desperté a las 5:00 am, y tenía sueño y frío, toda esa sensación de transformó en algo dulce porque la recompensa lo valía.

Sí... se que sacar licencia de conducir puede parecer un trámite sin ninguna importancia, totalmente desabrido, tedioso (eso lo comparto totalmente!), pero lo estoy comentando porque esto era parte de las cosas que quería lograr en mi vida. Por manejar el auto que mi papá manejó, por derrotar a las veces que reprobé el examen práctico y por vencer a mi nerviosismo. De hecho, una de las razones por haber dejado pasar los años sin sacar licencia fue esperar a tener una edad con mayor control de mis nervios. Cuando tenía 18 era más nervioso que ahora, con 24, y eso seguramente contribuyó a que aquella vez fallara el examen.

Un You're the Best Around para mí ahora! :). No obstante, no puedo finalizar este post sin mencionar a aquellas personas que, en menor o mayor grado, me ayudaron a preparar mi auto (y a mí mismo) en mi reciente logro: Francisco Pozo, Patricio Arancibia, Jorge Olivos, Johannes, Sergio, Carlos Rojas, Gonzalo Aravena, y muy especialmente a Mario Quiroz. ¡Gracias a todos!

Me voy a dar una vuelta.

12 julio, 2007

El fénix que resurgió de sus cenizas

Originalmente iba a escribir esto más adelante; por diversas circunstancias lo quise hacer ahora, aunque a fin de cuentas creo que da lo mismo. Eso sí, sugiero fuertemente que desde el momento que empieces a leer lo que sigue, le des click al botón de Play (si no entiendes el simbolismo de esa música, es porque no viste Karate Kid :))






"Esta es la historia de un fénix que ha resurgido de sus cenizas, literalmente. Uno que desde junio de1993, cuando falleció mi papá, dejó de "volar" a diario para pasar a hacerlo muy de vez en cuando, hasta que finalmente, quedaría detenido y casi en el olvido en un frío garage hogareño. Pero, cuando las cenizas parecían consumirlo por entero, su nuevo dueño reunió la voluntad y el valor suficiente para resucitarlo de la muerte, y traerlo de vuelta a sus días más gloriosos..."

No, no hablo de un ser mitológico con pluma y garras; hablo de mi automóvil (bueno, que pasó a ser mío cuando falleció mi papá), uno que ha soportado estoicamente los años como si hubiese esperado pacientemente el momento en que su dueño se atreviera a manejarlo: un Toyota Corona 2000, del año '79. Precisamente. Aquello que ves en la foto adjunta, y que te puede parecer un montón de chatarra, le tengo un gran valor sentimental y después de mucho tiempo me decidí a repararlo, habilitarlo y manejarlo, pensamiento que seguramente rondaba la mente de mi padre cuando me dejaba sentarme en sus piernas y tomar el volante en caminos de carretera.

Aunque dejarlo como está ahora no fue nada fácil. Si no me equivoco, hace poco más de 3 meses comencé la ardua tarea de conseguir un mecánico de confianza, un chofer que me lo llevara hasta allí, un presupuesto y muchos riesgos calculados por correr. Pero no me importaba. Yo tengo ciertos momentos en que me trazo un objetivo y no descanso hasta cumplirlo, y felizmente este fue uno de ellos. Prefiero no pensar en lo que gasté (porque eso sí me da náuseas >_<), pero en resumen, todo estos cambios hicieron que el fénix finalmente haya resurgido (100% apto para manejarlo) con fecha 10/07/2007:

- Cambio de batería
- Afinamiento general
- Carburador reparado en Santiago
- Reparación de alternador
- Reparación 3° luz de freno
- Cambio de silenciador
- Nuevas plumillas limpiaparabrisas
- Nuevo botiquín de primeros auxilios
- Recargado extintor de incendios
- Cambiado flotador de gasolina
- Reparado sensor de temperatura
- Cambiada correa de ventilador
- Reparación luces de retroceso
- Cambio de radiador
- 3 nuevos sealed-beams delanteros
- Reparación (propia) de espejo retrovisor derecho


Cambios adicionales (y necesarios):
- Obtenido permiso de circulación
- Obtenida revisión técnica
- Obtenido seguro obligatorio automotriz


Cambios proyectados a futuro:
- Cambio de neumáticos
- Cambio de un vidrio lateral
- Tapizado interior


Cambios que *no* voy a hacer:
- Reparar la radio (no escucho radio, escucho casi únicamente música clásica, y sólo tengo CDs, que no me sirven porque la radio usa cassette)[y no le instalaré una de mp3! ¬¬]
- Reparar el dispositivo para encender cigarrillos (mi papá lo removió porque él no fumaba, yo tampoco fumo, ni quiero que mis eventuales pasajeros fumen en el auto ¬¬)


Y esa es la 1° parte de la historia. Digamos que este "You're the Best Around" está dedicado al auto, pero el próximo iría dedicado a mí, cuando la próxima semana vaya a sacar licencia de conducir, y si todo sale bien, lo logre.

De paso, me encanta esa canción. Si no viste Karate Kid y no entendiste el simbolismo, puedo decir que es una música inspiradora para aquellos/as que luchan por conseguir algo, y no se rinden ante la adversidad.

10 julio, 2007

Cuando estoy triste, llueve

No, no soy amigo de las supersticiones ni la pseudociencia, pero sí de la ironía y las curiosidades estilo teoría del caos. Y es que, aun cuando estos días auguraron una lluvia inminente, mas nunca consumada, lo menos que puedo sentir es sorpresa cuando, siendo sábado 7 de julio como a las 4 de la tarde, una gotita impacta contra mi rostro. Luego otra en mi hombro, y otra en mi mano. Me encontraba chequeando mi auto, así que rápidamente las gotitas se hicieron evidentes en el parabrisas, capó, etc. Con PLENO SOL, una suave llovizna comenzó a caer. Al cabo de unos minutos se detuvo, pero 1 horadespués volvió. Luego se detuvo, y volvió de nuevo. En total fueron 5 veces que lloviznó, en forma intermitente.

El "chiste" de todo esto es que ese día sábado me sentía muy triste. No quiero profundizar, pero tiene que ver con una semi confirmación de que estoy destinado al fracaso amoroso, o al menos lo que mi cabecita interpreta como "Jodiste. Ese 1% de éxito, esa 1 posibilidad en 1 millón que tenías de haber conseguido algo, se te acaba de reducir a 0,01%. Tienes más probabilidades de ganarte la lotería que lograr algo con ella". Ok, el asunto es que estaba triste y resignado a la vez, dándome vueltas por la casa, como intentando despabilarme del trago amargo, como queriendo expulsarlo de mí, tal como hacen los perros para secarse apenas salen de ser bañados.

Y en eso, las gotitas refrescantes se hacen presentes. Y es la 2° vez que me pasa. Anteriormente, cuando estuve bajoneado ante una ruptura inminente con Clarisa, en Antofagasta llovió como nunca antes. Era como si el cielo llorara mis lágrimas, pero a la vez tratara de confortarme, porque siempre me ha gustado la lluvia. Y tal como hice en aquella lluvia torrencial, la llovizna del sábado me motivó a salir al patio y quedarme ahí, inmóvil, blanco de las refrescantes gotitas. No se de qué nube venían, pero el Sol seguía visible y yo seguía ahí, parado mientras escuchaba desde mi pieza el inconfundible sonidito cuando te llega un mensaje en MSN. "Quien quiera que sea, váyase a la cresta por un rato", pensé.

No, yo no controlo el clima. Si así fuera, hace tiempo habría esfumado las nubes que me impiden hacer stargazing por estos días. Supongo que habrá algún panorama para mí, en alguna parte... algún panorama que no me haga pensar, ojalá, porque tengo la idea que yo pienso 3 veces más de lo que hablo. Y a veces agota. Se acerca el estreno de la película de los Simpsons, otro Harry Potter, tengo un par de libros pendientes de leer, tengo que sacar licencia de conducir, me gustaría evaluar si puedo hacer un viaje breve ahora que salí de clases...

En fin, para quienes compartan mi gusto por la ironía, recomiendo expresamente ver el capítulo de X-Files: "The Rain King". Les aseguro que no plagié de allí todo lo que he escrito recién...