Austrinus · blog

30 junio, 2007

Tormentas que impiden romper espejos

Frecuentemente veo tonteras dando vueltas, acerca de que un planeta invisible nos caerá encima, que nos acercamos a un cinturón de fotones, que los extraterrestres nos invadirán en una fecha determinada y cosas así. Indefectiblemente, casi todas esas patrañas pseudocientíficas conducen a la destrucción de la Tierra, o el fin de la vida en ella. Parece que los humanos estuvieran obsesionados con ver el planeta volando en mil pedazos.

No obstante, lo único rescatable que puedo desprender de allí, es el hecho de lo que uno siente, o sentiría, ante la noticia de un evento tal que conduzca a tu muerte. Analizándolo racionalmente, uno podría decir que una noticia así sólo sería válida en parte, porque si alguien me dice que voy a morir en 1 año porque nos chocará un asteroide, nada me dice que no pueda morir en 7 meses, el próximo mes o en una hora, por una razón distinta. Ahora, voy al hecho de lo que uno siente al saber la noticia, pues es común ver que cuando alguien es diagnosticado con cierta enfermedad terminal y le comunican que le quedan unos 3 meses de vida, el paciente busca "aprovechar" esos 3 meses, o más exactamente, hacer todo lo que antes no había podido, querido o atrevido a hacer. La gente reacciona así debido a que funciona en base a estadísticas: como la probabilidad de morir en el trayecto de la casa al trabajo en un día común y corriente es, digamos, de 0.00001%, a nadie le molesta ocuparse de aquello que ha postergado, pero si esa probabilidad aumenta a 99,99999% en 3 meses más por una enfermedad terminal, enseguida esas cosas cobran valor.

Comento todo ello porque yo también soy una víctima del "postergacionismo", y prefiero retrasar "por el momento" aquellas cosas que no he querido, podido, pero principalmente las que no me he atrevido a hacer. No me refiero a saltar en paracaídas ni escalar una montaña, porque esas cosas siempre me han dado miedo y ni loco las haría; me refiero a acciones que no me he atrevido a concretar, pero que sé me reportarían un beneficio muy grande en caso de que el resultado de la acción sea positivo. Lamentablemente es muy difícil dar ese tipo de pasos para sujetos como yo. Y es que el miedo al fracaso es como un espejo: mientras uno permanece quieto, sin actuar y postergando, lo único que se ve es a uno mismo, con rostro apesadumbrado y temeroso; en algunos casos la sensación es tan grande que ni siquiera se quiere ver al espejo, y prefiere hacerse la vista ciega. Mientras que, quien decide a ejecutar la acción, lo que hace es romper el espejo y simplemente ver lo que hay del otro lado: el maravilloso bosque verde, floreado e iluminado del éxito, o los oscuros, marchitos y tenebrosos parajes del fracaso.

Supongo que mi ejemplo más cercano es no haber entrado a estudiar astronomía, por el miedo a fracasar con las matemáticas; en mi caso no se si es algo que estoy postergando o definitivamente le estoy haciendo la vista ciega, pero el mayor temor de alguien que le teme al fracaso, es no saber qué habría pasado si se decidiera a romper el espejo. Porque uno puede ir por la vida evitando romper muchos espejos, y mantenerse agazapado esperando que se nos presente un espejo (una decisión) cuyo resultado sea claramente favorable; de ser así, nos olvidaríamos rápidamente de los espejos que dejamos pasar, pero ello no ocurre porque los humanos no somos inmortales. Entonces, a medida que uno envejece se sigue pensando de vez en cuando en aquellas decisiones postergadas u obviados, porque en el momento de nuestra muerte ya no será posible realizarlas. Ya no será posible romper ninguno de esos espejos, ni saber lo que había del otro lado.

Aterra pensar que las cosas sean así. Y me sorprende a la vez que otras personas parezcan no tener ese miedo al fracaso que representa tomar ciertas decisiones, como confesarle a una chica que le gustas, entrar a una carrera y jugarse por superarla, confesar ciertas cosas que hiciste o te gustaría hacer, solicitar algo en el trabajo, etc. A veces me viene a la cabeza una avalancha de "cegación" y quisiera irme a vivir al campo, lejos de todo, lejos de mi vida llena de postergaciones y miedos. En realidad suelo bromear con expresiones como:
"me gustaría irme al campo y hacer otra vida, lejos de todo... donde sólo esté yo, el pasto y las vacas"

Es como una tormenta, lo que me impide tomar esas decisiones difíciles y de las que ocasionalmente huyo. Sólo eso puede explicar que me ponga tan tembloroso, me suden las manos, la mente me de vueltas y tartamudee al hablar, poco antes de decir o hacer algo de lo cual podría arrepentirme toda mi vida, o que podría entregarme algo muy cercano a la felicidad. También podría darme un término medio, pero creo que es muy difícil no ver este tipo de cosas como absolutas.

Supongo que en vez de escribir toda esta palabrería, el título del post debería haber sido "¿Qué haría si me quedara 1 día de vida?", y romper un montón de espejos de una vez.

20 junio, 2007

Hoy he girado 24 veces alrededor del Sol

Pensé que sería demasiado repetido y poco original decir simplemente "hoy estoy de cumpleaños". Y es que en realidad eso es lo único que uno celebra: el número de veces en tu vida que has girado alrededor del Sol, como habitante de nuestro querido y a la vez maltratado planeta Tierra :).

No tengo mucho que agregar, en realidad. Desde hace tiempo dejé de celebrar mis cumpleaños de forma "masiva" y "llamativa", pues sólo me limito a pedir comida chatarra y torta para ese día; si alguien se acuerda de la fecha y me quiere saludar, genial. En realidad me preocupa más pasar el día sin demasiadas tensiones, idealmente que no se vaya a acabar el mundo o el cielo se caiga sobre nuestras cabezas. Supongo que haber nacido un 20 de junio no tiene nada de espectacular ni astronómico, pero intentando encontrarle la quinta pata al gato, puedo citar:
- 20 de junio es 1 día antes del solsticio de invierno/verano en el hemisferio austral/boreal (21 de junio)
- 20 de junio es 1 mes antes de la llegada del hombre a la Luna (20 de julio 1969)
- 20 de junio es 11 días antes de la mitad de un año terrestre (1 de julio)

Después pondré una foto en Flickr de los regalos. Pero aviso que no habrán mayores novedades, pues siempre pido lo mismo: chocolates y un libro. :)

13 junio, 2007

Laguna mental

Hace 13 años atrás, las vacaciones de verano de 1994 tuvieron un matiz totalmente distinto al de veranos anteriores. Mi papá había fallecido hace 6 meses, y comenzaron amargos trámites relacionados con herencias y papeleo. En Iquique mi papá tenía una casa, a la cual llegábamos a veranear por enero y febrero, y el resto del año la ocupaba una tía, hermana de mi papá. El asunto es que cada vez que íbamos nosotros, lo que más me llamaba la atención de esa casa era un baúl azul muy grande, siempre cerrado y propiedad de mi tía. Por alguna razón siempre alimenté la ilusión que ahí dentro habían muchas cosas árabes (adornos, trajes típicos, quepí, fotos del Líbano, incluso comida!), así que durante todo el año juntaba todas las llaves que pudiera hasta el próximo viaje a Iquique, donde intentaba abrir ese baúl con alguna de las llaves. Lamentablente, nunca lo logré.

En mi infancia no logré saber mucho acerca de mi descendencia/costumbres. No alcancé a conocer a mis abuelos paternos, quienes se vinieron desde Líbano a Chile a principios del siglo XX por razones que aún desconozco (tengo una versión de que simplemente les gustó el país, y otra de que estaban huyendo por la 1° Guerra Mundial). Mi papá me contó la mayoría de lo que se, aunque herencias árabes propiamente tal casi no conservo. Sólo algunas revistas de la colonia chileno-libanesa de los años '80, un álbum de fotos antiguas y documentos antiguos sobre mis abuelos. Ah, y mis facciones inconfundibles, por supuesto :).

Pero más allá de eso, me da resignación saber que históricamente mi familia no se lleva bien con la familia de uno de los hermanos de mi papá. Y esto porque, de los 4 hijos que tuvieron mis abuelos paternos, 2 de ellos nunca tuvieron descendencia (Alfredo y Nélida); sólo Roberto y Oscar (mi papá) sí tuvieron. Alfredo falleció cuando yo era pequeño; luego fue mi papá, el mismo año Roberto, y hace como 3 años, Nélida. Eso significa que mis "paisanos" más cercanos son mis 2 primos, los hijos de Roberto. Ok, seguro todo eso sonó enredado, pero el asunto es que a Titi y Liliana (mis primos) actualmente no los veo, por las famosas desaveniencias entre ambas familias.

La última vez que los vi fue para mi Licenciatura de IV Medio, el año 2000, y allí ocurrió algo curioso: a Titi lo reconocí enseguida porque tenía recuerdos (cuando era chico iba a su casa y me gustaba tocar la bocina de su auto por largo rato, con el consiguiente reclamo de los vecinos...); pero a Liliana no la reconocí. De hecho no tenía ningún recuerdo de ella, así que fue como si la hubiese visto por primera vez en mi vida...!

Uf. Actualmente no tengo noticias de mis primos, salvo saber que viven en Antofagasta también. Pero no tengo idea a qué se dedican actualmente, o si están casados, ni siquiera se la edad que tienen! ambos son mayores que yo, pero aunque parezca increíble, tengo una tremenda laguna mental con mis parientes "árabes" más cercanos. Y curiosamente nunca hablo de eso, es como si fuera un problema sin importancia. Pero... estoy seguro que es una indiferencia mecánica más que consciente. Hoy tengo vagos recuerdos sobre la enemistad entre mi familia y la de ellos, pero por un momento quisiera que eso no importara. Creo que tengo un vacío en cuanto al conocimiento de mis antepasados, y para bien o para mal, pasar unos momentos con mis primos sería equivalente a ver reflejado aquello que me distingue de alguien 100% chileno. Aunque sea tomar un café, dar una caminata, armar un rompecabezas o escuchar un Dabke como éste...

02 junio, 2007

Argonautas de tinta y papel

El pasado jueves 31 ocurrieron varias cosas. Tuve una prueba de matemática (en la que curiosamente tengo la impresión que me fue bien), y luego una aburrida clase de esas que me la paso viendo el reloj cada 10 mins. En la tarde fui a hacer mi clase de astronomía a un colegio, pero llegaron menos alumnos de lo normal porque ese día salían de vacaciones; y luego me fui a la UCN porque estaba programada una charla del ciclo que está organizando el Instituto, con el tema "¿Qué nos esconde la NASA?", contextualizado en el supuesto fraude de los alunizajes Apollo.
Y también ocurrieron 2 curiosos fenómenos. Una Luna azul, que no quiero aburrir con la explicación, pero si te interesa puedes revisar esto que escribí aquí, y ya más tarde, alrededor de las 23:00 h (aunque se seguía viendo pasadas las 2:00 h), vi un Halo lunar (que tampoco quiero aburrir con la explicación, si te interesa da un vistazo acá).

Argo Navis (versión impresa!)

Pero el suceso que me motiva a escribir por ahora es lo siguiente: el lanzamiento de la versión impresa de Argo Navis, la revista de astronomía que inicié hace un par de años y que edito con otros aficionados. Son 500 ejemplares, a distribuirse principalmente en establecimientos educativos de la II Región, bibliotecas de universidades y públicas, grupos aficionados del país y en diversas instancias de divulgación. Todo esto es financiado por el Instituto de Astronomía de la Universidad Católica del Norte (UCN).

Es difícil dimensionar lo que se ha logrado con este proyecto en tan poco tiempo, a pesar que es una revista muy simple y dirigida a público aficionado. Me da gracia pensar que la idea de crearla nació de una situación totalmente fuera de contexto: me encontraba una tarde de abril de 2005 viendo una película de Indiana Jones (Indiana Jones y la última Cruzada), cuando de repente pensé: "Mmm, ok, ¿por qué no creo mi propia revista astronómica?". Y así fue. Originalmente la iba a llamar "Enterprise", pero algo me decía que eso sonaba muy gringo, muy tirado a nave espacial y muy partidario de Star Trek, entonces mi conciencia Jedi no me lo permitía >_<. Así que al final le puse Argo Navis, por razones que al final resultaron muy atingentes (si te interesan, puedes verlas aquí).

En concordancia con mi (aburrido) estilo que me caracteriza, no he pensado en hacer una celebración ni nada similar, salvo tomarle la foto de arriba al primer número que tuve en mis manos. Y este post que estoy escribiendo :). Ah, claro, no podía dejar de mencionar unos agradecimientos:

EQUIPO
Viviana, Jeudy, Andrés, Jessica, Hugo, Rodrigo, César, Tiare, Omar, Daniel.

INSTITUTO, UCN
Eduardo, Marcus, Basilio, Juan Pablo, Elisa, Gonzalo (diagramación).

ALGUNA VEZ CONTRIBUYERON...
Mariela, Juan, Dan, Ada.

Para más información, felicitaciones, críticas, puteadas o una suscripción por e-mail, aquí y acá... :)

Dato freak de última hora: Me acabo de enterar que alguien le hizo una entrada en Wikipedia! http://es.wikipedia.org/wiki/Argo_Navis_(revista) .